No te vayas

Apenas unos minutos y ya te vas.
 
Volver a encontrarme con ese gesto tan tuyo
de apartar el cabello antes de exponer la mejilla
para que la bese.
 
Y esa sonrisa que me cuesta tanto olvidar.
Una sonrisa única que lleva el sello de tus labios.
Labios de embrujo,
de pociones húmedas donde se fraguaron para mí
cientos de besos: divinos besos.
 
Has cambiado.
Hay más piel en tus senos.
Mas confiada tu mirada y
se nota has madurado.
 
No debería mirarte así, no es prudente;
pero, cómo evitar no volver a tus caderas,
recordar las tantas veces que estreché tu cuerpo
y te atraje con mis manos.
Es inevitable repasar aquellos juegos íntimos
cuando a solas imitábamos figuras de Utamaro.
 
¡Dios, cuanto tiempo deseé volver a verte!
Y aquí estas…
Ahora cada cual ha hecho su camino.
A su manera, a su suerte.
 
Hablamos…
Hablamos de nada,
palabras van, palabras vienen,
las mismas preguntas de siempre.
Mientras yo, desdoblado en un personaje casi olvidado,
pienso en lo que fueron aquellos días,
horas tras horas una idea fija, 
como si pensarte iba a evitar perderte…
 
Ya te vas.
Cómo pedir un imposible para que te quedes.
 
Cuáles son las palabras exactas para no comprometer mi orgullo,
salvar la compostura
para no descubrirme como el niño que se asusta
al sentir que se ha quedado solo.
¡Cómo podría decirlo!

Si pudieras adivinar lo que dicen mis ojos: ¡No te vayas!
 
Y sin embargo,
se acaban los minutos, es inminente tu partida.
Solo queda afrontar de nuevo tu ausencia infinita.
 
Si pudiera pedirle tiempo al tiempo
para que no termine nunca este momento.
 
Si pudiera pedirle silencio al silencio
para no escucharte pronunciar el adiós inexorable
que dará final a este encuentro.
 

Lugh Landrus

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Desde el malecón

2017-08-16 18_16_14-(26) Tumblr

Bajo este sol encendido,
ardiente como hoguera,
destejo sueños frente mar:
repitiendo pasos ya perdidos.

Parado sobre cientos de escolleras,
me pregunto a cada instante:

¿Cómo hacen aquella roca de la orilla
para soportar todo el largo día
el acoso de olas atorrantes?
¿Cómo lo hacen
sin siquiera inmutarse?
¿Y si fueran recuerdos convertidos
en turba de caminos que vinieran a lincharle?

¿Cómo hace aquel viejo alcatraz,
flotando perezoso
para no dejarse llevar
por las aguas caprichosas,
bajo este sol inclemente
sin siquiera perturbarse?
¿Y si fueran recuerdos encendidos
como orcos fugitivos que vinieran a quemarle?

¿Cómo hace el mar
para contener  la playa
en contra del obstinado viento,
entre el horizonte y la arena?
¿Cómo carga las naves
que parezcan tan pequeñas?
¿Y si fueran recuerdos camuflados
como duendes maltratados que vinieran a vengarse?

¿Cómo hace el faro solitario,
frente a las tormentas belicosas
para no dejar de alumbrar cada noche?
¿Y si fueran recuerdos renegados
como sombras ancestrales que vinieran a cegarle?

¿Cómo lo hacen?
 

Lugh Landrus

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Mirando tu foto

Es una foto espléndida.
Tu sonrisa retenida está hecha a tu medida.
Me gusta la quietud de tu sonrisa
en esos labios pintados,
parece que aún no la terminas.
Tus labios, tu sonrisa.
Tantas alegrías idas, tantos si quedados!
 
Tus ojos claros y serenos casi muestran tus secretos.
Y tus cabellos sueltos se han colgado de la brisa.
Tus ojos, tus cabellos.
Tantos sueños se han hilado!
 
Tu cara se ha hecho más mujer
y tus labios mullidos me recuerdan
aquellos besos largos
que forjaron nuestro ayer.
Tus labios, tus besos.
Tantos años han pasado!
 
Tus manos, pálidas,
parecen hechas de mármol derretido.
Creo abordar tus dedos de cera
y manosear tus manos lisas
y brillantes.
Son tan fuertes y tan débiles,
y sin embargo,
una vida te han labrado.
Tus dedos, tus manos.
Tantas caricias, tanto te han dado!
 

Lugh Landrus

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A veces vienes

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A veces vienes.
Vienes como lo hace la brisa pasajera
con el fresco aire de sus versos
y palabras lisonjeras.
 
Vienes con la prisa de lebreles,
correteando con destreza
las angustias de su presa,
en un campo de claveles.
 
A veces vienes.
Vienes a pintar de colores
mil caricias
con el blanco alegre de tus risas
y tus suaves dedos de pinceles
 
!Hace tanto que no vienes¡.
 

Lugh Landrus

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Tarde de domingo

Es la tarde de un domingo,
de un domingo cualquiera.
Es un pequeño final repetido
de un circuito sin bandera.
 
Llueve a cántaros
como para anegar las dudas.
Esas que a cada rato
nacen y mueren desnudas.
 
Una lluvia impune
de humedades grises,
de silencios y de repiques.
 
De silencios rotos
por gotas que se esparcen
con preguntas crudas
vertidas sin matices.
 
Hoy me parezco tanto
a esta tarde de domingo.
 
Una nostalgia amiga
me acompaña hacia la orilla.
Es un bongo vacío
que flota a la deriva.
 
Es una nostalgia sin culpas ni culpables.
Una nostalgia lenta
que flota en la propia alma,
parece macilenta
y se encalla en la garganta.
 

Lugh Landrus

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Hay preguntas

Hay preguntas que rebotan
sin salir de la cabeza.
Preguntas tan fuertes
que no tienen la más mínima defensa.
 
Hay preguntas
que viven en silencio.
Peguntas que se escuchan con tal fuerza
sin siquiera pronunciarlas.
 
Hay preguntas tan ligeras
que no soportan ni su peso.
Preguntas solitarias
acosadas de crudos pensamientos.
 
Hay preguntas tan desnudas
que no hay modo de cubrirlas.
 
Hay preguntas
que te siguen de tal forma
que parecen espadas de Damocles.
 
Preguntas que prefieren la agonía de la duda
a la espada afila de lo cierto.
Paranoias repetidas
que se trepan por el pecho.
 
Hay pregunta como esta:
¿Acaso has dejado de quererme?
 

Lugh Landrus

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Hay amores

Hay amores, amores caídos.
Amores ya desvanecidos.
Amores hace tiempo idos.
Amores que fueron prometidos.
Amores sin un destino cumplido.
 
Esos amores parecen amarrados con locuras.
Amores atados y desatados.
Amores perdidos socavados por las dudas.
 
Amores que no fueron aprobados,
amores en secretos, amores rechazados.
Amores solitarios, amores estafados,
amores de fantasía y de sueños agotados.
 
Hay amores hallados entre tanta gente,
amores fríos y amores ardientes.
Amores virtuales, amores permanentes.
Hay amores lejanos,
amores reales y amores pendientes.
 
Amores sin preguntas,
y amores sin respuestas.
Amores de dolor, de daños sin culpa
fundidos de alegrías y de tristezas.
 
¡Hay Amores!
 

Lugh Landrus

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Soledades

Otra vez se juntaron nuestras soledades.
Otra vez se acarician en la distancia.
Nuestros corazones apretados
ya no dan espacio a la arrogancia.
 
Acércate,
préstame tu soledad.
Acompaña a mis deseos,
tal vez quieran desnudarte.
Espero se asomen tus caricias lejanas.
No se porque hoy, creo,
no serán tan vanas.
 
Aquí esta tu soledad y es testigo de la mía.
Dos soledades envueltas en nostalgias,
nostalgias intrínsecas,
inventadas a ratos.
 
Soledades que pregonan en silencio
la llegada de espantos que no existen.
 
Soledades juntas que acampan
en la campiña del otro,
en los campos de rosales secos
que han dejado sus espinas.
 
Ahora somos dos almas que sonríen
en un callejón de soledades.
 

Lugh Landrus

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