No te vayas

Apenas unos minutos y ya te vas.
 
Volver a encontrarme con ese gesto tan tuyo
de apartar el cabello antes de exponer la mejilla
para que la bese.
 
Y esa sonrisa que me cuesta tanto olvidar.
Una sonrisa única que lleva el sello de tus labios.
Labios de embrujo,
de pociones húmedas donde se fraguaron para mí
cientos de besos: divinos besos.
 
Has cambiado.
Hay más piel en tus senos.
Mas confiada tu mirada y
se nota has madurado.
 
No debería mirarte así, no es prudente;
pero, cómo evitar no volver a tus caderas,
recordar las tantas veces que estreché tu cuerpo
y te atraje con mis manos.
Es inevitable repasar aquellos juegos íntimos
cuando a solas imitábamos figuras de Utamaro.
 
¡Dios, cuanto tiempo deseé volver a verte!
Y aquí estas…
Ahora cada cual ha hecho su camino.
A su manera, a su suerte.
 
Hablamos…
Hablamos de nada,
palabras van, palabras vienen,
las mismas preguntas de siempre.
Mientras yo, desdoblado en un personaje casi olvidado,
pienso en lo que fueron aquellos días,
horas tras horas una idea fija, 
como si pensarte iba a evitar perderte…
 
Ya te vas.
Cómo pedir un imposible para que te quedes.
 
Cuáles son las palabras exactas para no comprometer mi orgullo,
salvar la compostura
para no descubrirme como el niño que se asusta
al sentir que se ha quedado solo.
¡Cómo podría decirlo!

Si pudieras adivinar lo que dicen mis ojos: ¡No te vayas!
 
Y sin embargo,
se acaban los minutos, es inminente tu partida.
Solo queda afrontar de nuevo tu ausencia infinita.
 
Si pudiera pedirle tiempo al tiempo
para que no termine nunca este momento.
 
Si pudiera pedirle silencio al silencio
para no escucharte pronunciar el adiós inexorable
que dará final a este encuentro.
 

Lugh Landrus

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A veces vienes

A veces vienes.
Vienes como lo hace la brisa pasajera
con el fresco aire de sus versos
y palabras lisonjeras.
 
Vienes con la prisa de lebreles,
correteando con destreza
las angustias de su presa,
en un campo de claveles.
 
A veces vienes.
Vienes a pintar de colores
mil caricias
con el blanco alegre de tus risas
y tus suaves dedos de pinceles
 
!Hace tanto que no vienes¡.
 

Lugh Landrus

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