Así de repentino

I
Este amor cayó como granizo de noviembre,
se me vino como tromba, de repente.
Ha hecho carpa sin aviso
y se ha instalado de improviso.
 
Este amor, tan repentino,
se entrega sin cuestiones
y se esconde de preguntas.
Se calla los secretos
que grita en su adentro
con  un ruido clandestino.
 
Este amor me ha mostrado el paraíso;
me ha tentado con sus artes de volar
como lo hacen las gaviotas vagabundas,
repitiendo sin cansancio su ruta por la mar.
 
Se alimenta de sueños y de promesas
y se aferra con clavos de esperanza.
Es un torrente de ganas maltratadas
que se escapan con crudeza.

II 
Encontrarnos a hurtadillas por las tardes.
Mirarnos a trozos antes del alba
y poco a poco descubrirnos en detalles.
 
¡Ven!
Quiero probar las ganas
que traes de la calle;
recogerlas como pan perdido
y tragarlas con el hambre
de un gigante;
comer tus dulces más dulces
y beber lo prohibido;
hartarme de tus carnes,
y al final: morir hincado,
lerdo y abatido.

III
Así llegó una mañana este amor.
Será tan breve como un lirio,
flotará sobre mis aguas
y se agotará con el día.
¡Así de repentino se irá, así!
Igual que como vino.
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Anuncios

Nominación al premio Dardos

Le expreso mi agradecimiento a la amiga Verónica de  En Humor Arte por haberme nominado al premio Dardos. Me complace enormemente y me honra formar parte de su cuidadosa lista de nominados.

Las reglas de este premio, cuando se acepta, son las siguientes:

  1. Incluir una imagen relativa al premio Dardos en el blog beneficiado.
  2. Mencionar e indicar enlace al blog origen que ha otorgado la nominación.
  3. Nominar a otros 15 blogueros, incluyendo el enlace a sus respectivos blog y ponerlos al tanto de tal nominación.

Mis nominados son:

 

Lugh Landrus

Desde el malecón

2017-08-16 18_16_14-(26) Tumblr

Bajo este sol encendido,
ardiente como hoguera,
destejo sueños frente mar:
repitiendo pasos ya perdidos.

Parado sobre cientos de escolleras,
me pregunto a cada instante:

¿Cómo hacen aquella roca de la orilla
para soportar todo el largo día
el acoso de olas atorrantes?
¿Cómo lo hacen
sin siquiera inmutarse?
¿Y si fueran recuerdos convertidos
en turba de caminos que vinieran a lincharle?

¿Cómo hace aquel viejo alcatraz,
flotando perezoso
para no dejarse llevar
por las aguas caprichosas,
bajo este sol inclemente
sin siquiera perturbarse?
¿Y si fueran recuerdos encendidos
como orcos fugitivos que vinieran a quemarle?

¿Cómo hace el mar
para contener  la playa
en contra del obstinado viento,
entre el horizonte y la arena?
¿Cómo carga las naves
que parezcan tan pequeñas?
¿Y si fueran recuerdos camuflados
como duendes maltratados que vinieran a vengarse?

¿Cómo hace el faro solitario,
frente a las tormentas belicosas
para no dejar de alumbrar cada noche?
¿Y si fueran recuerdos renegados
como sombras ancestrales que vinieran a cegarle?

¿Cómo lo hacen?
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Sueños contra balas

¿Qué me dices?
 
Qué me dices
de esas miles de gargantas,
roncas, hartas de gritar,
una y otra vez
graffitis de la libertad.
 
Qué me dices
de claveles pisoteados,
prendados a mudos policías.
Fuerzas arrogantes
contra anhelos aherrojados.
Llanto contra ira.
 
Qué me dices
de esos pájaros rebeldes
cuyos sueños hechos de cristales
han sido mancillados
en barrotes criminales.
 
Qué me dices
de los gritos desgarrados,
de los llantos derramados
sobre un sueño ya sin alma.
 
Armas despiadadas
contra almas desveladas.
Balas contra sueños
frente a una barricada.
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Mirando tu foto

Es una foto espléndida.
Tu sonrisa retenida está hecha a tu medida.
Me gusta la quietud de tu sonrisa
en esos labios pintados,
parece que aún no la terminas.
Tus labios, tu sonrisa.
Tantas alegrías idas, tantos si quedados!
 
Tus ojos claros y serenos casi muestran tus secretos.
Y tus cabellos sueltos se han colgado de la brisa.
Tus ojos, tus cabellos.
Tantos sueños se han hilado!
 
Tu cara se ha hecho más mujer
y tus labios mullidos me recuerdan
aquellos besos largos
que forjaron nuestro ayer.
Tus labios, tus besos.
Tantos años han pasado!
 
Tus manos, pálidas,
parecen hechas de mármol derretido.
Creo abordar tus dedos de cera
y manosear tus manos lisas
y brillantes.
Son tan fuertes y tan débiles,
y sin embargo,
una vida te han labrado.
Tus dedos, tus manos.
Tantas caricias, tanto te han dado!
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Te prohíbo, amiga…

Te prohíbo, amiga, te prohíbo.
 
Te prohíbo, me enamores.
Te prohíbo me muestres tus candores.
 
Te prohíbo esculques
en mi alma ya desnuda.
Te prohíbo me hables
con palabras de Neruda.
 
Te prohíbo enloquezcas
con sonrisas
mi falta de cordura.
 
Te prohíbo cantes
con promesas de sirena.
Te prohíbo cuentes
mis besos por docena.
 
Te prohíbo des un paso
y acerques tus labios a los míos.
Te prohíbo camines con alteza,
con aplomo y desafió.
Te prohíbo que me llames
para nada o por hastío.
 
Te prohíbo como amigo…
Deja que tu amor sea tuyo
y el mío, solo mío.
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Tres gotas de tequila

Llovía; prometía ser una tarde de chaparrones. Corría mayo por las calles inundadas, atrás quedó un verano de ausencias. Fue el primer encuentro después de mi traición.

Bebíamos para olvidar. Bebíamos sin recordar. Terminamos dos botellas: una de tequila y otra vieja de ron.

Un vaso abandonado contaba tres gotas de tequila. Tenía pintados tus labios, rojo fuerte, con ribetes de sal y de limón.

Tomé el vaso y entre risas abrí tu boca, dejé caer cada gota una detrás de otra. Tres gotas esparcidas, desaparecidas en acción. Eran tres gotas de tequila, sal y limón.

Entonces fuiste mansa a mis caricias, bordeé tus labios con mi dedo y busqué las formas redondeadas debajo de tu camisón. Tu aliento vino a mí y en ese único beso descubrí: nunca fue sincero tu perdón.

 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Pequeños

Pequeño.
Todo lo nuestro fue pequeño.
 
Pequeños los instantes
de aquellas noches de septiembre.
Hablábamos de nada
recostado yo en tu vientre.
 
Pequeños aquellos grillos saltarines
que acudían en las noches con sus cantos.
Se aferraban a tus jeanes
y envidiaban tus encantos.
 
Pequeños los pinos aquellos
que servían de escondite y a veces de cobijo
mientras juntábamos secretos
y frases al oído.

 
Pequeños los senderos
que recorrían  mis dedos.
Se adueñaban de tu ropa
después de un primer beso
y lo hacían con esmero,
mientras yo libaba el dulce de tu boca.
 
Pequeños los resquicios de tu cuerpo
que quedaban sin caricias.
Pequeños los sueños
que agotábamos de prisa.
Pequeñas las promesas
que jurábamos con risas.
 
Pequeños los lunares de tus labios
pintados de alhelíes,
hacían de mis besos libar siempre
como hambrientos colibríes.
 
Así fue nuestra historia toda,
así de pequeña y loca.
Así eran tus senos,
tan dulces y pequeños
que cabían en mi boca.
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

Ese vello solitario

Ese vello solitario.
Anclado en la rivera de tu sexo.
Dueño y señor de la orilla.
Incólume en el tiempo.
Logró salvarse de la hojilla.
 
Ese vello solitario.
Amable celosía.
Anfitrión de promesas olorosas.
(Umm! Me recuerda el olor de caracolas
y el aroma de lozanas ninfas
con formas de alegres mariposas).
 
Ese vello solitario.
Navegante en las crecidas de tus flujos.
Alfil de tus efluvios.
Negro montaraz en aquelarre de brujos.
 
Ese vello solitario.
En pie de monte, vigilante eunuco.
Héroe de audaces forcejeo.
Abre boca de pieles sin luto.
 
Ese vello solitario.
Guarda oleos de esencias escondidas.
Testigo eterno,
testigo silencioso.
Centinela fiel de tu gruta encendida.
 
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons

A veces vienes

DSCF5259

A veces vienes.
Vienes como lo hace la brisa pasajera
con el fresco aire de sus versos
y palabras lisonjeras.
 
Vienes con la prisa de lebreles,
correteando con destreza
las angustias de su presa,
en un campo de claveles.
 
A veces vienes.
Vienes a pintar de colores
mil caricias
con el blanco alegre de tus risas
y tus suaves dedos de pinceles
 
!Hace tanto que no vienes¡.
 

Lugh Landrus

Licencia de Creative Commons