Desde el malecón

Bajo este sol encendido,
ardiente como hoguera,
destejo sueños frente mar:
repitiendo pasos ya perdidos.
 
Parado sobre cientos de escolleras,
me pregunto a cada instante:
 
Cómo hacen aquellas piedras de mar
para soportar todo el día
el acoso de olas atorrantes?
Cómo lo hacen
sin siquiera inmutarse?
Y si fueran recuerdos
que una y otra vez
vinieran a golpearles?
 
Cómo hace aquel viejo alcatraz,
flotando perezoso
para no dejarse llevar
por las aguas caprichosas,
bajo este sol inclemente
sin siquiera perturbarse?.
Y si fueran recuerdos
los que vinieran a quemarle?
 
Cómo hace el mar
para contener  la playa
en contra del obstinado viento,
entre el horizonte y la arena?
Cómo hace que las naves desde lejos
se vean tan pequeñas?
Y si fueran recuerdos inmensos
con iras de gigantes?
 
Cómo hace el faro,
frente a las tormentas belicosas
para no dejar de alumbrar cada noche?
Y si fueran recuerdos desvelados
que vinieran como oscuros vengadores?
 
¿Cómo lo hacen?
 

Lugh Landrus

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Sueños contra balas

¿Qué me dices?
 
Qué me dices
de esas miles de gargantas,
roncas, hartas de gritar,
una y otra vez
graffitis de la libertad.
 
Qué me dices
de claveles pisoteados,
prendados a mudos policías.
Fuerzas arrogantes
contra anhelos aherrojados.
Llanto contra ira.
 
Qué me dices
de esos pájaros rebeldes
cuyos sueños hechos de cristales
han sido mancillados
en barrotes criminales.
 
Qué me dices
de los gritos desgarrados,
de los llantos derramados
sobre un sueño ya sin alma.
 
Armas despiadadas
contra almas desveladas.
Balas contra sueños
frente a una barricada.
 

Lugh Landrus

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Mirando tu foto

Es una foto espléndida.
Tu sonrisa retenida está hecha a tu medida.
Me gusta la quietud de tu sonrisa
en esos labios pintados,
parece que aún no la terminas.
Tus labios, tu sonrisa.
Tantas alegrías idas, tantos si quedados!
 
Tus ojos claros y serenos casi muestran tus secretos.
Y tus cabellos sueltos se han colgado de la brisa.
Tus ojos, tus cabellos.
Tantos sueños se han hilado!
 
Tu cara se ha hecho más mujer
y tus labios mullidos me recuerdan
aquellos besos largos
que forjaron nuestro ayer.
Tus labios, tus besos.
Tantos años han pasado!
 
Tus manos, pálidas,
parecen hechas de mármol derretido.
Creo abordar tus dedos de cera
y manosear tus manos lisas
y brillantes.
Son tan fuertes y tan débiles,
y sin embargo,
una vida te han labrado.
Tus dedos, tus manos.
Tantas caricias, tanto te han dado!
 

Lugh Landrus

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Te prohíbo, amiga…

Te prohíbo, amiga, te prohíbo.
 
Te prohíbo, me enamores.
Te prohíbo me muestres tus candores.
 
Te prohíbo esculques
en mi alma ya desnuda.
Te prohíbo me hables
con palabras de Neruda.
 
Te prohíbo enloquezcas
con sonrisas
mi falta de cordura.
 
Te prohíbo cantes
con promesas de sirena.
Te prohíbo cuentes
mis besos por docena.
 
Te prohíbo des un paso
y acerques tus labios a los míos.
Te prohíbo camines con alteza,
con aplomo y desafió.
Te prohíbo que me llames
para nada o por hastío.
 
Te prohíbo como amigo…
Deja que tu amor sea tuyo
y el mío, solo mío.
 

Lugh Landrus

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Tres gotas de tequila

Llovía; prometía ser una tarde de chaparrones. Corría mayo por las calles inundadas, atrás quedó un verano de ausencias. Fue el primer encuentro después de mi traición.

Bebíamos para olvidar. Bebíamos sin recordar. Terminamos dos botellas: una de tequila y otra vieja de ron.

Un vaso abandonado contaba tres gotas de tequila. Tenía pintados tus labios, rojo fuerte, con ribetes de sal y de limón.

Tomé el vaso y entre risas abrí tu boca, dejé caer cada gota una detrás de otra. Tres gotas esparcidas, desaparecidas en acción. Eran tres gotas de tequila, sal y limón.

Entonces fuiste mansa a mis caricias, bordeé tus labios con mi dedo y busqué las formas redondeadas debajo de tu camisón. Tu aliento vino a mí y en ese único beso descubrí: nunca fue sincero tu perdón.

 

Lugh Landrus

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Pequeños

Pequeño.
Todo lo nuestro fue pequeño.
 
Pequeños los instantes
de aquellas noches de septiembre.
Hablábamos de nada
recostado yo en tu vientre.
 
Pequeños aquellos grillos saltarines
que acudían en las noches con sus cantos.
Se aferraban a tus jeanes
y envidiaban tus encantos.
 
Pequeños los pinos aquellos
que servían de escondite y a veces de cobijo
mientras juntábamos secretos
y frases al oído.

 
Pequeños los senderos
que recorrían  mis dedos.
Se adueñaban de tu ropa
después de un primer beso
y lo hacían con esmero,
mientras yo libaba el dulce de tu boca.
 
Pequeños los resquicios de tu cuerpo
que quedaban sin caricias.
Pequeños los sueños
que agotábamos de prisa.
Pequeñas las promesas
que jurábamos con risas.
 
Pequeños los lunares de tus labios
pintados de alhelíes,
hacían de mis besos libar siempre
como hambrientos colibríes.
 
Así fue nuestra historia toda,
así de pequeña y loca.
Así eran tus senos,
tan dulces y pequeños
que cabían en mi boca.
 

Lugh Landrus

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Ese vello solitario

Ese vello solitario.
Anclado en la rivera de tu sexo.
Dueño y señor de la orilla.
Incólume en el tiempo.
Logró salvarse de la hojilla.
 
Ese vello solitario.
Amable celosía.
Anfitrión de promesas olorosas.
(Umm! Me recuerda el olor de caracolas
y el aroma de lozanas ninfas
con formas de alegres mariposas).
 
Ese vello solitario.
Navegante en las crecidas de tus flujos.
Alfil de tus efluvios.
Negro montaraz en aquelarre de brujos.
 
Ese vello solitario.
En pie de monte, vigilante eunuco.
Héroe de audaces forcejeo.
Abre boca de pieles sin luto.
 
Ese vello solitario.
Guarda oleos de esencias escondidas.
Testigo eterno,
testigo silencioso.
Centinela fiel de tu gruta encendida.
 
 

Lugh Landrus

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A veces vienes

A veces vienes.
Vienes como lo hace la brisa pasajera
con el fresco aire de sus versos
y palabras lisonjeras.
 
Vienes con la prisa de lebreles,
correteando con destreza
las angustias de su presa,
en un campo de claveles.
 
A veces vienes.
Vienes a pintar de colores
mil caricias
con el blanco alegre de tus risas
y tus suaves dedos de pinceles
 
!Hace tanto que no vienes¡.
 

Lugh Landrus

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Tarde de domingo

Es la tarde de un domingo,
de un domingo cualquiera.
Es un pequeño final repetido
de un circuito sin bandera.
 
Llueve a cántaros
como para anegar las dudas.
Esas que a cada rato
nacen y mueren desnudas.
 
Una lluvia impune
de humedades grises,
de silencios y de repiques.
 
De silencios rotos
por gotas que se esparcen
con preguntas crudas
vertidas sin matices.
 
Hoy me parezco tanto
a esta tarde de domingo.
 
Una nostalgia amiga
me acompaña hacia la orilla.
Es un bongo vacío
que flota a la deriva.
 
Es una nostalgia sin culpas ni culpables.
Una nostalgia lenta
que flota en la propia alma,
parece macilenta
y se encalla en la garganta.
 

Lugh Landrus

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Caminaba

Caminaba,
caminaba por tus ojos,
que, pensativos y serenos,
parecían mirar los minutos desde lejos.
 
Caminaba por tus labios,
rubicundos y pomposos,
y mientras los tocaba
dejaron pendiente una sonrisa.
 
Caminaba por tu cuello
y resbalé inocente
por esa cascada de piedras
que hace camino a tu pecho.
 
Caminaba por tu pecho
y quedé atrapado
en la dulzura de tus senos.
 
Caminaba por tus senos
y en las crestas afiladas
se perdieron mis recuerdos.
 
Caminaba y caminaba.
Caminaba dormido
y desperté vencido
hundido en tus secretos.
 

Lugh Landrus

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